Inspopost.- First Date

Resulta que vas a quedar con un hombre.

Pongámos por caso que no tienes muy claro cuál será el plan para esa noche que, por primera vez, salís a «cenar y lo que surja». Aquí es cuando lo que de verdad surje es un bloqueo mental en el que ninguno de los tres armarios con ropa que tienes te parece adecuado para tal magno evento. Y es totalmente cierta esa angustia vital que sientes al pensar que te has quedado desfasada y que vete a saber si ahora se lleva acudir a las citas con shorts y top y que mayor y poco turgente te ha pillado el tema si es que es así.

Te lo flipas, te lo flipas mucho, te lo flipas tanto que llegas a pensar en los tacones que tienes y que cada vez que te pones hacen que desees la muerte antes que seguir sufriendo y eso pasa porque por un largo momento te olvidas de quien eres y piensas más en quién se supone que deberías ser: un supuesto yo conquistador que se ciñe, va corta, se casca unos 15 centímetros en los pies y va tan pita por la vida que parece nacida para un anuncio de perfume de esos que comienzan a la tarde y terminan al amanecer.

Pero la realidad general no es esa. No digo que no haya quien entre en ese patrón y que todas empecemos en este preciso momento a odiarla con el ardor de mil soles pero por lo general, a eso de 24:30 el dolor de pies te hace encogerte como un usurero frotándose las manos, el flequillo se te ha pegado a la frente y el rimel ha tomado presa toda tu cara sin dejar prisioneros.

Y entonces llegas a una conclusión muy valenciana que es la de «a fer la mà»… y de ahí viene esta selección.

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Señoritas, caballeros pueden ustedes votar su preferido.