Barcelona Gluten Free

Visca la Merçè!

Fin de semana express yourself por Barcelona para celebrar la Merçè y hacer mini ruta de restaurantes glutenfree. Muchos de vosotros no lo sabéis pero hace cosa de dos años pasé por un pésimo momento de salud que acabó explicándose con una intolerancia severa a la gliadina (y a 40 alimentos más de cuyo nombre no quiero acordarme pero me toca hacerlo). Mi dieta tuvo que cambiar drásticamente a consecuencia de la noticia. Yo era una gran comedora de pan, pastas y bollería; la reina de los bocadillos vaya y todo eso tomó otros rumbos que han hecho que recupere poco a poco la salud y las ganas de salir a vivir la vida.

Esto podría contarlo de forma más dramática y con ello más real porque sinceramente lo del gluten es una putada en muchos aspectos. Te cuesta encontrar comida que no sea dulce, necesitas dos trabajos para poder costearla, en algunos sitios consideran que lo que tienes es tontería y te intoxican así a lo loco, jorobas los planes amiguiles o directamente no puedes apuntarte a ellos… pero como este blog intenta ser moderadamente divertido, casi dejaremos el momento de profundidad y reivindicación para otra ocasión.

La cuestión es que hoy os traigo un post diferente y lleno de errores de principiante. No soy foodie ni tengo muy claro como sería una correcta presentación de dos de los sitios a los que fui a comer este fin de semana pero salí tan contenta de ellos que me apetece enseñároslo.

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El viernes noche estuve cenando en el Teresa Carles. Un restaurante de comida vegetariana desde 1979 que podéis encontrar, previa reserva, en la calle Jovellanos 2 (El Raval)

El hambre atroz y mi inexperiencia en el tema hicieron que no fotografiáramos el primer plato… al menos no con comida. Esto que veis aquí era una Goat Cheese Salad con miel de vinagre. Buenísima, cómo podéis apreciar por el resultado final.

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Seguimos con un Corazón Partío. Corazones de alcachofa con cebolla caramelizada, boletus, huevos de codorniz y aceite de trufa. Antes y después de devorar.

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En el postre nos la jugamos tontamente y pedimos fuera de carta melocotones con queso que resultó ser una compota que no acabó de convencernos. Culpa totalmente nuestra y de mis alergias a ciertos frutos secos que no me dejaron quedarme a gusto con la espectacular carta de postres.

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Sábado por la mañana. Nos entra el ataque Casteller y nos vamos a patear la ciudad en busca de castillos humanos como si no hubiera un mañana ni dolor en las piernas. Paramos a comer en Palosanto C/ Avinyó 30 ( Barri Gòtic).

Nos pedimos para compartir una tortilla de patatas con cebolla y trufa y unos calamares en salsa verde increíbles. De postre Mel i Matò y servidora reflejada en la cucharilla.

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¿Qué? ¿Os he conseguido dar hambre? volvía de cabeza a cualquier de estos dos restaurantes, entre otras evidentes cosas, porque comí con la tranquilidad que muchas veces me falta al salir por ahí.

¡Por cierto! si sois de los míos y no perdonáis una merienda, os invito a acercaros a Pastisseria Jasana Glutenfree bakery. Los croassants rellenos de sobrasada y el brownie son un vicio de los confesables pero no fotografiables… me los zampé casi con bolsa included.

La Borracha

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Aún recuerdo el día en que cayó en mis manos ese cuaderno. Estremecía. Era viejo hasta tal punto que parecía que iba a convertirse en polvo en cualquier momento. Y lo tocas con tanta dulzura que parece entrar por todos tus poros.

La Borracha la llamaban, pobres infelices, que poco sabían de amor. Empujan a tu prometido a luchar en una guerra que no es la tuya, por un país que ya no reconoces como propio, a un lugar que no eres capaz de encontrar en el mapa. Y pasan los años, y no hay día que no acabes odiando aquel beso que marcó la despedida. Y el tiempo no pide permiso ni disculpas, el muy cabrón. ¿En qué te habrías convertido tú?
Acabé siendo quien soy ahora gracias a ella, muy a pesar suyo. Gracias a ese tesoro que un día cualquiera, el día menos pensado, aparece en tu camino. Y gracias también, por qué no, a todos esos rumores de gente que nunca la llegó a conocer.
Y ahora estoy aquí, porque no se puede perder, porque me niego a perder el alma.
¡Gracias Guillermina!
(post colaborativo)